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Caricias eróticas para el alma. Tacto consciente

Es delicioso sentir el contorno del cuerpo, la suavidad de la piel, el sedoso contacto con los cabellos… Todo esto, y más, nos pasa cuando tocamos un cuerpo.

Ahora bien, cuando acariciéis, no centraros demasiado en el “hacer”, sino más bien en sentir el contacto entre vuestra mano y el cuerpo.

Haced todo lo necesario para que el estado de conciencia se aposente en vuestra mano. Relajaos para alcanzar una situación de “estar” e imaginaos que vuestra mano se está derritiendo en el cuerpo de la otra persona. Las caricias eróticas conscientes han de salir desde el interior.

Si colocamos nuestra atención en el contacto mismo de la mano y no en la actividad o en el “hacer”, se cambia por completo la calidad de la caricia. Es algo realmente extraordinario. Con ello das tiempo a tu pareja a sentirte, a absorber la caricia en su cuerpo.

Si las caricias son conscientes, te darás cuenta enseguida de que tu pareja se excitará y responderá con más rapidez. En las sensaciones hay una fuerte corriente de reciprocidad.

La zona donde está situado el hueso sacro es, una muy buena zona para tocar. ¡Una experiencia que siempre resulta deliciosa!

Con la mano abierta y con una temperatura cálida enviad vuestro amor a la espina dorsal. La energía corporal se expandirá enormemente. Posar ligeramente la mano abierta alrededor de la parte posterior del cuello, es algo que reconforta y tranquiliza a cualquiera; este suave toque también puede ayudar a que fluyan las lágrimas.

También podemos colocar directamente ambas manos sobre los dos huesos de las nalgas (esos en los que nos apoyamos cuando estamos sentados); en este caso, las manos hay que apoyarlas ahuecadas y completamente abiertas a fin de poder abarcarlos lo máximo posible. El calor que esta acción comunica a la persona que recibe la caricia es un agente erógeno de primera magnitud.

Dedicad el tiempo necesario en buscar rincones anatómicos  especialmente sensibles a las caricias y, una vez encontrados, comprobad el grado de respuesta que dispensa cada uno de ellos. Haced de vuestras manos el medio idóneo para comunicar y compartir vuestro amor.

Comunicar a través de las caricias eróticas conscientes

Cuando estés tocando a tu pareja en estado consciente, imagínate que estás insuflando amor y calor en su cuerpo. Este acto imaginativo, aparte de incrementar la comunicación, te ayuda a tener  la sensación de que la energía está pasando de tu cuerpo al de ella. Mantén las manos posadas en un determinado lugar durante un buen rato y disfruta de la maravillosa sensación que produce el simple contacto con la piel.

A la hora de daros caricias tenéis que intentar “hacer” menos y  más “estar”

Este tipo de tocamiento consciente sin intención de estimular a la pareja, facilita que ésta dirija su centro de atención hacia su interior para experimentar por sí misma. Esto sin duda alguna eleva la receptividad y la sensibilidad. Por ejemplo: los hombres pueden estar seguros de que si dedican quince o veinte minutos a tocar cariñosamente los pechos o las piernas de su compañera antes de penetrarla, el resultado de la experiencia será mejor. Esto os elevará a ambos hasta altas cotas de placer y éxtasis. Si el hombre está dispuesto a servir a la mujer,os aseguro que se realizará como hombre.

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